En Aristóbulo, otras 112 familias ingresaron al circuito de la ganadería
Misiones no es una potencia ganadera, pero este sector productivo logró en los últimos años un sostenido crecimiento apuntalado por la mejora genética que paulatinamente se introdujo en los rodeos.
Con el recientemente lanzado Plan de Desarrollo Ganadero Provincial, varias zonas de la provincia que por largos años se dedicaron fundamentalmente a los cultivos tradicionales, han logrado interesarse en la cría de ganado vacuno, hasta hoy destinado al consumo interno.
En Puerto Rico están dando los primeros pasos y los productores ganaderos ya mostraron algunos avances.
“Aunque en los últimos años se registró un importante avance en materia forestal, la ganadería también mejoró, sobre todo a partir de las experiencias realizadas entre ambas actividades, el sistema silvopastoril, que permite dar un doble uso a una misma superficie. Las primeras experiencias se están dando en pequeñas cantidades, pero hay un nuevo desafío a partir del nuevo Plan de Desarrollo Ganadero Provincial”, contó Jorge Kallus, coordinador del Consejo Consultivo Municipal de Puerto Rico.
Tras señalar que el municipio aún no dispone de un registro exacto de ganaderos, el dirigente estimó en unos 200 la cantidad de pequeños colonos que crían un promedio de 25 cabezas cada uno, pero que aún no están trabajando con mejoramiento genético.
“Primero tenemos que solucionar un problema con una cooperativa local y una vez que esté en funcionamiento y regularizada la situación queremos encaminar todo lo referido a inseminación artificial. De todos modos, la inseminación debe ser el último paso del proceso, primero hay que trabajar en otros aspectos”, dijo.
Esos aspectos son la conformación de una asociación local –llamada vaquería local, una exigencia del Plan Ganadero Provincial- que puedan trabajar en la preparación de los rodeos, en el plano alimenticio, en los alambrados… en fin, son muchos los puntos que hay que mejorar antes de meternos de lleno en lo que es mejoramiento genético a través de la inseminación artificial. Hasta hoy, el colono está acostumbrado a la cría de ganado para consumo interno o para la venta en pequeños frigoríficos de la zona. Ahora hay que cambiar la mentalidad, pensar en grandes haciendas que permitan una producción sustentable capaz de abastecer a toda la provincia; hay que lograr el autoconsumo provincial”, explicó Kallus.
Inseminación artificial
La provincia puso en marcha hace un par de años una herramienta para mejorar la calidad del rodeo misionero: el Plan Provincial de Inseminación Artificial, que el Ministerio del Agro y la Producción destinó fundamentalmente a los pequeños productores, con potreros que en su mayoría no superan el medio centenar de cabezas.
A la fecha, más de 2.000 productores han utilizaron la inseminación artificial para mejorar sus ejemplares, tanto para la producción de carne como para leche, e incluso para obtener reproductores.
Significa un gran aporte puesto que de otra manera los colonos no podrían incorporar genética.
Ocurre que la alta cotización que tienen los toros reproductores en muchos casos actúa como un freno para los pequeños ganaderos. En cambio, el plan les resulta de costo cero, ya que todo el proceso de inseminación (pajuelas con semem y aplicación) está totalmente cubierta.
El material genético proviene de Santa Fe, del Centro de Inseminación Artificial de Venado Tuerto, que agrupa a los mejores ejemplares del ganado argentino.
Durante el año pasado, la Dirección de Ganadería continuó con el Plan de Inseminación Artificial, que permitió la entrega sin costo de cinco termos de nitrógeno líquido para la conservación de semen, distribuidos en Apóstoles, Jardín América, Leandro N. Alem, San Vicente y San Pedro. Los productores recibieron además -sin costo alguno- el nitrógeno líquido, los utensilios para la inseminación, como por ejemplo las vainas plásticas, guantes descartables y sincronizadores de celo.
Sólo en el 2005, el programa permitió inseminar un total aproximado de 600 animales que pertenecen a unos 200 productores, marco en el que ya nacieron desde hace un par de meses animales mediante dicho sistema.
En todos los casos el semen disponible es de dos razas lecheras (Jersey y Holando) y cuatro carniceras (Aberdeen Angus, Hereford, Braford y Brangus).
De todos modos, en algunos casos se trabajó en forma casi exclusiva con animales para producción de leche para proveer del producto a la Cooperativa Lechera Leandrito de Leandro N. Alem.
El semen, de toros de alta calidad genética, se introduce en pajuelas que son conservadas en un termo con nitrógeno líquido a una temperatura de 60 grados centígrados bajo cero. El costo de cada pajuela depende de la raza y de la calidad del toro. Los que adquiridos por el Ministerio de Agro son los calidad intermedia y cuestan 14 pesos en promedio. Mientras que el material de los toros campeones cuestan más de 50 pesos cada uno. Cada pajuela supone la garantía de un ternero.
Este servicio no le significa ningún gasto al productor ya que el Ministerio del Agro proporciona el material genético y el técnico inseminador.
Cultura de hacienda
La actividad ganadera logró un considerable repunte en los últimos años, no sólo en cantidad sino también en calidad, a tal punto que existen cabañas -tanto en la zona Norte como en el Sur de la provincia- que abastecen al mercado interno e incluso algunas que abastecen a frigoríficos nacionales con animales para la exclusiva cuota Hilton.
En cuanto al número de animales, hubo un crecimiento sostenido, ya que el rodeo local pasó de contar 221 mil cabezas registradas durante el Censo Nacional Agropecuario de 1.998 a las 345 mil cabezas contadas en el último censo de 2.002, los últimos datos oficiales que se conocen.
Kallus, un dirigente que proviene de una familia de agricultores, es realista al sostener que en el Departamento Libertador General San Martín, de la que forma parte Puerto Rico, no existe una cultura ganadera. “El municipio está muy ligado a las actividades tradicionales que hoy forman parte de su potencial principal, como las plantaciones de mandioca y la forestación. Nuestro propósito fomentar la actividad silvopastoril, es decir aprovechar las áreas forestales para la cría de ganado. Es un método que ya se está aplicando en otras localidades con buenos resultados”, señaló.
El potencial máximo de Puerto Rico es la producción de mandioca. La Cooperativa Agrícola Industrial San Alberto (CAISA) es una de las firmas testigos en el acopio y elaboración de almidón de esta ciudad. Vende por ejemplo, el 30% en el comercio misionero y el 70% restante a Buenos Aires.
Habitualmente esta cooperativa acopia alrededor de 14 mil toneladas de materia prima, la que tiene un rendimiento de fécula que va del 18% al 27%, en el mejor de los casos. El año pasado los productores socios recibieron 144 pesos por la tonelada de mandioca con rinde del 24%.
“Por lo pronto tenemos que armar el consejo local para la instrumentación del Plan Ganadero Provincial”, acotó Kallus. El programa de fomento de la hacienda destinará una inversión total de 110 millones de pesos, la intención es distribuir a los productores 100.000 mil vientres preñados o no en el transcurso de 18 meses en una primera etapa. Los préstamos serán otorgados en especies; es decir en animales y cada productor tendrá un plazo máximo de cuatro años para pagar dicho préstamo en la misma forma. Devolverá animales.