Mientras un grupo de productores protagoniza una protesta en la plaza de 9 Julio de Posadas, una recorrida por distintos puntos de la zona yerbatera permite observar que la zafra está a pleno, particularmente en la Zona Centro de Misiones.
Uno de los ejemplos se encuentra en la localidad de Aristóbulo del Valle, donde el secadero de la firma La Cachuera S.A. tiene turnos dados hasta el mes de septiembre.
El establecimiento comenzó a funcionar en junio del año pasado con un grupo de 400 pequeños productores, quienes en esta campaña volvieron a entregar la hoja verde. “Por las características de la empresa apuntamos a absorber la producción de pequeños productores. En total son unos 400, de los cuales el 85% son productores de menos de 10 hectáreas y entregan la materia prima semanalmente”, subrayó Víctor Hugo Oxandaburu, responsable de este secadero que está emplazado en el kilómetro 934 de la Ruta Nacional 14. El secadero es uno de los más modernos y con mayor capacidad de la provincia, ya que puede secar unos 200 mil kilos de hoja verde por día.
La implementación de turnos de entrega –explicó- responde a un esquema de trabajo que garantiza la disposición constante de materia prima en la planchada y, al mismo tiempo permite a los colonos organizar mejor la tarefa en sus chacras. A pesar de las lluvias que se precipitaron durante toda la semana pasada en la localidad y sus colonias vecinas la entrega de hoja verde se mantuvo firme, con un promedio cercano a los 100 productores por día.
“Hoy traje más o menos unos 1100 a 1200 kilos”, comentó Sebastián Zinch, un colono que cultiva 8 hectáreas de yerba en su chacra de Aristóbulo. Después de descargar los raídos de la camioneta se animó a realizar una evaluación sobre su situación como pequeño productor, particularmente desde la puesta en marcha del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “Desde que empezaron está bastante bien, se puede trabajar con la yerba, antes los insumos y los costos de elaboración eran muy altos. La mayoría de los yerbales estaban abandonados, ahora se puede trabajar, se equilibró un poco”, señaló. Añadió que la presencia del nuevo secadero también tuvo su efecto en la zona. “Como bien dicen todos: cuanto más competencia hay, mejor. Hasta hace poco había un secadero grande y varios chicos que pagaban lo que querían, ahora mejoró el precio”, afirmó.
En ese sentido, Oxandaburu destacó que, además apuntar a los pequeños productores, la política de la empresa se orienta a abastecerse de una cuenca situada en un radio de 15 a 20 kilómetros del secadero, con un límite sur en Campo Grande y hacia el norte en Dos de Mayo. “Son colonos que vienen con sus camionetas, sus tractorcitos e incluso con sus carros tirados por bueyes. Con el sistema de entregas semanales se organizan mejor y hacen solos la cosecha de su yerba, y de esta forma queda más dinero en su familia”, señaló, para luego agregar que el pago a los colonos se encuentra totalmente bancarizado. “Pagamos los valores oficiales. El año pasado fue de 42 centavos (para el kilo de hoja verde) y en esta zafra armamos un esquema que nos permite pagar el valor oficial de 48 centavos”.
Inversión
La empresa invirtió unos $3,5 millones para levantar este secadero, que en épocas de plena zafra emplea a 50 personas y elabora yerba canchada durante las 24 horas, en tres turnos de 8 horas. “Arrancamos los lunes hasta el sábado al mediodía o la tarde. Además de la inversión inicial –enfatizó el responsable del establecimiento- hay que tener en cuenta que se requiere una logística importante, insumos como la leña y un esquema de personal”. Todo el proceso de secado se prolonga por cuatro horas y media a cinco horas. Ya embolsada la yerba canchada se carga en camiones para su estacionamiento y posterior molienda en la planta industrial de Apóstoles.
Otro de los productores que se encontraba entregando hoja era Diego Prestes, quien explota cinco hectáreas de yerba y llegó desde la cercana localidad de Dos de Mayo. “Para mi la situación está bien. El precio, el cumplimiento está muy bien, estoy conforme con el precio. No hay otro secadero que pague mejor la zona, sé que hay otros que pagan lo que no vale “, expresó. Fabio, un colono de Aristóbulo del Valle, más precisamente del paraje Arazá de colonia Pindaytí, coincidió con esa evaluación. “Ahora mejoró porque conseguimos traer la yerba acá. Trabajamos mi señora, un ocho hectáreas y media de yerba mate.