Por Ricardo Maciel (*), director del INYM por el Gobierno provincial y Subsecretario de Reconversión y Diversificación de Misiones
Lo que ¨no da más¨ es el sistema en el que está la yerba. Leyendo las afirmaciones del Gerente de la Cámara de Molineros de la Zona productora en donde manifiesta que el 30% (60.000 hectáreas-8.000 productores) de yerbales ¨no dá más¨ y que propone reconvertir dichas superficies y ¨obtener mayor productividad, es decir más cantidad de kilos en la misma cantidad de hectáreas¨ me pregunto dónde está la muletilla de justificación de que el problema de bajos precio por el kilo de hoja verde de yerba mate es la sobreoferta cuando desde el mismo sector plantean aumentar la producción. Siguiendo con las contradicciones continúa diciendo ¨... y no se logra mejor productividad haciendo mayor yerba sino que deben reconvertirse esos yerbales, lograr la misma cantidad de yerba en la misma superficie" ¿? Estos dichos hacen volver a mi memoria las distintas propuestas planteadas desde el mismo estado en la década del 90 en dónde el mensaje general era que la ¨yerba ya no anda¨, que había sobreoferta y en función a ello se promovía reconvertir los yerbales a otras actividades más rentable como por ejemplo la cría de rana toro o frutilla y casualidad que la yerba que ¨no andaba o no daba más¨ era del pequeño productor, política ésta que hizo que se produjera una concentración de la producción y también del sector industrial donde de 18.000 productores actuales el 85% tienen menos de 10 hectáreas de cultivo pero el 15% restante participa del 51% de la superficie total. En la industria ocurre similar concentración donde existen 139 molinos pero 5 concentran el 50% del acopio y elaboración de la yerba mate y 15 el 80%. Porqué planteo analizar la opinión del Ingeniero Montechiesi? Lo hago en el sentido de que el mismo manifiesta la expresión de un modelo político que estuvo vigente en la actividad yerbatera en donde por un lado se excluía a los pequeños productores del acceso a tecnología y se proponía reconvertirlo ¨incentivándolos¨ con precios paupérrimos, mientras que por otro lado pocos productores aumentaban su superficie y accedían a materiales vegetativos clonales plantados en alta densidad. Producto de ésta política es que hoy conviven yerbales de baja producción con promedio de rindes por hectárea de 4.500 kilos/HA de los pequeños productores que algunos tildan de ¨ineficientes¨ (85% productores) y yerbales de alta densidad con rendimientos promedios de 15.000 kg/HA que aparentemente son los ¨eficientes¨ por haber tenido el privilegio de acceder a las nuevas tecnologías (15% productores).
Enfrentados a este modelo es que desde esta gestión de Gobierno planteamos alternativas de diversificación a los pequeños productores yerbateros como complemento y entendiendo el manejo integral de la chacra sin erradicar yerbales sino mejorando el manejo del mismo. Defendemos la producción yerbatera haciendo eje en el sector más vulnerable y atomizado y por ello fortalecemos en forma paralela su organización cooperativa como una herramienta de mejor participación en el mercado. No comparto que la hoja verde de un yerbal de baja producción debe valer menos o que el incumplimiento de precios oficiales es por la convivencia de distintos rindes de yerbales. La discusión de precio se debe realizar, es un negocio y se deben discutir el valor de lo que se va a comercializar, por supuesto que los costos y rentabilidad para unos son totalmente diferentes que para otros. ¿Y si en cambio analizamos ver precios diferenciales? ¿Para los ¨privilegiados¨ un valor inferior y para el resto y como una ¨reparación histórica¨ un valor superior? Seguramente plantearán que es una locura, como yo planteo una locura el reconvertir los yerbales ¨ineficientes¨ y terminar el proceso de concentración iniciada en los 90 y retenida en esta gestión de Gobierno. Los indicadores de mercado no señalan que existe crisis del negocio yerbatero. El consumo que es lo que sostiene cualquier negocio agroalimentario se mantiene. Lo que sí hay es una crisis de distribución de las ganancias que el negocio genera a partir de lo que aporta el consumidor comprando el producto. Un sector que sin mayor riesgo se queda con la mayor participación es el sector comercial que también ha sufrido un proceso de concentración en hiper y supermercados. El sector industrial y fundamentalmente las 15 industrias que tienen el 80% del negocio deberían acordar mecanismos de negociación conjunta de su lista de precios y donde la Cámara y la Federación de Molineros podrían tener rol fundamental. Planteo esto de presionar todos juntos hacia arriba haciendo que las cadenas comerciales ganen un poco menos y de esta manera no castigar al consumidor. Pensemos en el negocio hacia arriba y no hacer la más fácil de trasladar ¨ineficiencia¨ hacia abajo. La yerba anda, no anda el sistema en que está inmerso. Modifiquemos el sistema entonces y sigamos disfrutando un buen mate y con pequeños productores familiares participando del negocio. (1)
(*) Técnico agrónomo