Según el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), hay en la Argentina 21.833 cooperativas, de las cuales 2300 se dedican al agro. La Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) calcula que alrededor de las cooperativas agrarias giran 120.000 productores, 60.000 puestos de trabajo, ingresos de 7500 millones de pesos anuales y exportaciones por 3000 millones.
En un contexto de cada vez mayor competencia y exigencias de calidad en el mercado agropecuario, muchas cooperativas recurren a dos herramientas para diferenciarse: suscribir a las reglas del comercio justo y exportar. Muchos ejemplos de esto se vieron en Expocoop, la exposición de cooperativas auspiciada, entre otros, por Coninagro.
"Nos sumamos al comercio justo porque hoy el consumidor hace la diferencia a través del consumo responsable y nosotros podemos llegar a ellos con esto", indicó Miguel Rodríguez, coordinador del Centro de Comercio Campesino e Indígena (Cecocai). El Cecocai es una iniciativa que agrupa a la Federación de Cooperativas de San Juan (Fecoagro), la Cooperativa Agrícola de Puerto Rico y a la Cooperativa Río Paraná de Oberá, de varias décadas de existencia y que agrupan en conjunto a unos 1000 productores de San Juan y Misiones.
El objetivo del Cecocai es difundir prácticas de producción responsable y respetuosa del ambiente y mejorar la comercialización entre sus miembros. "El caso de la yerba es paradigmático. El 20 por ciento de la producción es de los productores chicos, que competimos en desigualdad", explicó Rodríguez. "Ofrecemos un producto de excelente calidad, libre de agroquímicos. Estos días nos ofrecieron participar de una licitación del Ministerio de Desarrollo Social. Si todo el Estado le comprara a productores como nosotros, sería un avance para los que defendemos la supervivencia de la agricultura familiar", dijo Rodríguez.
"Los productores como nosotros no vendemos en supermercados porque exigen unas condiciones leoninas que nos impiden que los productores chicos reciban el precio que debe ser", explicó Rodríguez. Si, en cambio, venden en almacenes, autoservicios chinos y en un local en la Capital Federal, en Bulnes 14.
"¿No es demasiado pretender que, además de producir, el productor se ocupe de vender bien?". "No. Controlar la comercialización es la única forma de que los productores chicos ganen lo que merecen, si no se perpetúa la injusticia de siempre", respondió Rodrígez, y finalizó: "El Estado debería promover y subsidiar estas prácticas, que ayudan a la supervivencia de los agricultores. Cuando hablamos de un productor que defiende el comercio justo, hablamos también de un pequeño agricultor que se queda en el interior, que defiende el medio ambiente y cuida la diversidad".
El trío de cooperativas integrantes del Cecocai produce las yerbas Titrayju, Tamanduá y Yemico, y 26 tipos de dulces y conservas, con la marca La Huerta Familiar. (3)